Estudio crítico sobre
Crónica de una fuga
Autor: Silvia Schwarzböck
ISBN: 978-987-23417-2-5
El carácter real y a la vez extraordinario de la historia que narra la novela de Tamburrini impide hacer de la adaptación de Pase libre una mera película de género.
Es tan extraordinaria la experiencia de la fuga como la de haber estado en un campo de concentración como la Mansión Seré.
Pero el hecho de haber sido reales ambas cosas —la detención ilegal allí y la fuga— las hace irreductibles al género.
Pero el hecho de haber sido reales ambas cosas —la detención ilegal allí y la fuga— las hace irreductibles al género.
El dolor de ese tipo de experiencias, así como el modo de escapar de ellas, no pueden separarse completamente del contexto que los produjo (la dictadura y sus métodos ilegales de represión).
Todo lo que Crónica de una fuga tiene y puede pertenecer al género, lo tiene bajo la forma de la reescritura y no del mero uso.
Se sabe que la política de encierros en campos de concentración que puso en práctica la última dictadura no era nueva para el siglo XX y que había sido practicada en Argentina —de manera parcial, en lugar de sistemática— por gobiernos anteriores.
Se sabe que la política de encierros en campos de concentración que puso en práctica la última dictadura no era nueva para el siglo XX y que había sido practicada en Argentina —de manera parcial, en lugar de sistemática— por gobiernos anteriores.
No obstante, hay algo no universalizable en las experiencias narradas en el informe Nunca Más y que no se debe exclusivamente a que hayan sucedido en la Argentina.
Esas experiencias son lo contrario de lo universal, porque se trata de experiencias individuales de sufrimiento extremo y, como tales, son absolutamente intransferibles.
Para quienes no las vivieron son objeto de terror, no de empatía. Nadie puede imaginarse el dolor que otro ha sentido al ser secuestrado, encerrado, hambreado, violado y torturado. No es posible hacer pasar por el cuerpo propio ni la experiencia física ni la experiencia afectiva que ha sido vivida por otra persona. La catarsis que hace posible cualquier película de terror —y no hay catarsis más intensa que la que provee este género— es la liberación del miedo, y ese miedo es el miedo a ser uno el que esté en la situación del que sufre.
Ahora bien, el camino más corto para liberarse de ese miedo es identificarse con el verdugo, que es lo que hace hoy el público fanático del género. Crónica de una fuga, precisamente, repiensa el género de terror en relación con este problema, y lo reescribe a partir de un hecho real, ocurrido en la Argentina en 1977.
Por eso no es sólo una novedad dentro del cine argentino, sino que lo trasciende.
Una historia real ocurrida en un campo de concentración argentino le sirve a Caetano para repensar el modelo de catarsis del terror contemporáneo, basado en la identificación del público con el verdugo, en lugar de con la víctima.


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